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Yo, Próspero: la tempestad del Caribe, 2025


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FOTOS PROMOCIONALES Y DE FUNCIÓN
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Willie Denton es Próspero, exjefe de un estado caribeño, quien se encuentra atrapado en la ilusión literaria shakesperiana y confundido ante su realidad.
Lily García es Aurora, la esposa de Próspero, exjefe de un estado caribeño. Y ella llega para traerle un mensaje muy importante e irremediable al gran amor de su vida. 
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Alanis Rose Manzano es Miranda, la adorada hija de Próspero...
Miranda guarda un pesado secreto, contrario a su identidad... y obligado por su propio padre.

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Esteban Calderón es Calibán... aunque también representa al usurpador del poder de Próspero, su hermano Antonio... ¿O será su hijo...? ¿O será ambos...?
Ivonne Arriaga es Ariel... pero, también es Conchita... ¿Cuál es la relación entre ambas y Próspero?

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"Yo, Próspero: la tempestad del Caribe", de Adriana Pantoja

En esta historia, Willie Denton da vida a Próspero, un exjefe de estado caribeño atrapado en la ilusión shakesperiana, confundido entre la fantasía y la realidad. Lily García es Aurora, su esposa, quien regresa con un mensaje inevitable para el gran amor de su vida. Alanis Rose Manzano interpreta a Miranda, la hija adorada de Próspero, que guarda un secreto profundo, impuesto por su propio padre. Esteban Calderón encarna a Calibán, pero también al usurpador del poder, Antonio… ¿O quizás a su hijo? ¿O tal vez ambos? Ven y descúbrelo.

4-13 abril, 2025, CBA Santurce
Boletos: Ticket Center PR y Corporación del Centro de Bellas Artes

Todas las funciones serán interpretadas al lenguaje de señas. Función 6 abril será audiodescrita para ciegos.
Foto y arte - José Brocco
​Produce Cuarzo Blanco, Inc.

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RESEÑAS
Fundacion Nacional para la Cultura Popular - https://prpop.org/2025/04/el-tempestuoso-prospero-del-caribe/
Alina Marrero, 28 abril 2025
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El tempestuoso ‘Próspero’… del Caribe
por Alina Marrero

La aplaudida obra de la dramaturga Adriana Pantoja, que estrenó en la Sala Experimental de Bellas Artes, expuso los prismas entre la fragilidad, el poder y el perdón.


En fechas recientes, la compañía teatral Cuarzo Blanco celebró su trigésimo sexto aniversario con “Yo Próspero, la tempestad del Caribe”, versión de Adriana Pantoja de la obra de William Shakespeare, “La tempestad”.

El montaje estuvo en cartelera desde el 4 al 13 de abril, en la Sala Experimental Carlos Marichal, del Centro de Bellas Artes de Santurce.
“La tempestad” de William Shakespeare es una de sus obras más fascinantes y complejas. Escrita alrededor de 1610-1611, sigue al mago Próspero, el legítimo Duque de Milán, que vive exiliado en una isla junto con su hija después de ser traicionado por su hermano Antonio.

Al usar sus poderes de magia, Próspero conjura una tormenta para traer a la isla a aquellos que lo traicionaron, y así comienza la historia que enreda intrigas, amor, y redención.

“Yo, Próspero, la tempestad del Caribe”, de Adriana Pantoja explora los prismas entre el poder y el perdón, líneas frágiles donde las debilidades son consideradas desde el amplio panorama de la humanidad.

Además del evidente saludo que hace la autora a la última obra de Shakespeare, identificamos ecos de “Enrique VI” de Luiggi Pirandello (1921), propuesta que malabarea en las cuerdas flojas de la locura, la identidad y la relación entre ficción y realidad. Al igual que el rey germano de Pirandello, el mago de Pantoja cree (o finge) ser lo que no es y todos a su alrededor le siguen la corriente.

Este acto de simulación refleja la lucha interna y la decisión de vivir detrás de una máscara, lo cual cuestiona la autenticidad de las relaciones humanas y la percepción de la realidad.

El teatro de Luiggi Pirandello es una fuente fascinante de la cual se nutre el teatro del absurdo con un punto culminante en el teatro de Jean Genet. Al igual que en obras de Shakespeare, Pirandello, como padre del “realismo extraño”, utiliza la locura, real o fingida, como un medio para profundizar en la sicología de sus personajes y cuestionar la naturaleza de la realidad.


En tal sentido, “Yo Próspero, la tempestad del Caribe” de Adriana Pantoja, comparte con Pirandello y con Shakespeare el enfoque en la dualidad entre el ser y el parecer, así como en la idea de que la vida es una representación teatral. Adriana añade la muerte a esa premisa.
Entendemos que Pantoja tiene una línea de conexión con William Shakespeare, más ardiente que la que tiene con el dramaturgo italiano, lo cual es evidente en el esperanzador final.

El protagonista de Luigi Pirandello termina atrapado en su propia simulación. “Yo Próspero” muestra a un protagonista superado en gracia por el perdón, boceto que dibuja la manera en que navegamos entre lo absurdo y lo sublime, entre lo ficticio y lo real.

Místicamente, la obra de Shakespeare se ubica en una isla del Caribe, como heraldo o profecía.

La propuesta de Adriana se presenta como un banquete huracanado con un eco que sostiene solamente el sonido del viento, en una isla en el Caribe que a vivas luces denuncia su colonial realidad.

Cualquier parecido con Puerto Rico no es pura coincidencia. Hasta el número oficial de muertos (4645) del huracán María se repite como rezo en un momento. Pantoja toca fibras neurálgicas de nuestras más sensibles verdades.


En esta historia, Miranda, no es la hija, sino el hijo de Próspero, a quien el protagonista, en su frustración por no haber tenido una hija, somete a sus caprichos esa transición. Este secreto es revelado directamente al final.

La dramaturga hace sus aportaciones: no usa en su versión todos los personajes de la obra de Shakespeare y añade el personaje de la esposa de Próspero, quien parece tener cualidades hermosas de otros personajes en “La tempestad”.


El Próspero de la dramaturga puertorriqueña se sabe de memoria la obra de Shakespeare y, de la misma manera, obliga a todos alrededor. De hecho, su libro de magia es el texto del dramaturgo inglés.

En la obra de Shakespeare, Antonio es el hermano de Próspero. En la obra de Pantoja, Antonio es el hijo. Ambos son igualmente traidores. Los temas de la violencia doméstica y el absolutismo, con una vigencia que hiede a cadáver descompuesto, sobresalen en esta versión… pero esta podredumbre es visualmente sofisticada.

El teatro de Adriana Pantoja tiene su sello de marca, asimismo su dirección. Un asunto convive con el otro, ya que la dramaturga expresa su montaje en los textos. A veces traza la ruta de los intérpretes del lenguaje de señas para sordos que siempre usa, los cuales reflejan como espejos tanto el ambiente exterior como el interior.

La dirección, arena a tres lados, se inclinó ante la poesía del texto. Utilizó todos los espacios del escenario, hasta el segundo piso, con la belleza de un tráfico escénico sin prisa, entre la vigilia, el sueño y la pausada danza. Ponemos en la frente de Adriana Pantoja una corona de laureles por uno de sus mejores trabajos.


La labor de los diseñadores en esta producción fue excepcional. Cada detalle, desde el vestuario (Adriana Pantoja con el apoyo de Aby Vargas), hasta la iluminación (Omar Torres Molina con la realización de Carlos González) y el diseño de escenografía (Skylar Agosto), brilló con creatividad y precisión, elevando la obra a niveles de alta riqueza estética.

El maquillaje fue una auténtica extensión de cada personaje. Cada diseño capturaba y realzaba sus cualidades únicas, convirtiéndose en un lenguaje visual que profundizó la conexión emocional con el público. Laureles para Ricardo Santana.

Felicitamos con laureles a Skylar Agosto por una escenografía que como una escultura con atributos de personaje, cuyas sombras y demás comentarios la convirtieron en una poderosa voz.

Concedemos laureles en la frente de Chenan Martínez por su música original, cuidadosamente elaborada, y el diseño sonoro, impecablemente integrado. Este trabajo no solo capturó la esencia de la obra, sino que también intensificó su impacto emocional.

Willie Denton, uno de los grandes talentos de nuestro teatro, dio vida a Próspero. Con sus buenos recursos actorales, construyó el personaje alrededor de una mirada melancólica que revelaba la esencia de un semidiós atrapado en un juego entre la ira, la frustración y el deseo.

Ivonne Arriaga, actriz excepcional, tuvo en su consideración a Conchita, vecina de Próspero en la isla, y víctima de violencia machista. Conchita, a la vez, interpretaba a Ariel, sílfide de La Tempestad, cada vez que a Próspero le urgía. Arriaga disfrutó de ambos personajes a cabalidad y de la misma manera, los disfrutó el público.

Lily García encarnó a Aurora, la esposa de Próspero, con una autenticidad y genuina elegancia. La actriz caminó de la mano con la credibilidad y logró que cada gesto y palabra reflejaran la profundidad del personaje.

Esteban Calderón tuvo dos grandes retos, Calibán, mitad humano y mitad bestia, y Antonio, el elegante y traidor hijo de Próspero. Aunque se desempeñó con naturalidad en el segundo, fue en el primero donde el joven actor ofreció una interpretación deslumbrante, marcada por un asombroso dominio del cuerpo y la voz.


Entregamos laureles a Calderón porque su sensibilidad artística, al lograr capturar la complejidad emocional de su personaje, nos conmovió intensamente.

En esta audaz versión de “La tempestad”, la actriz que dio vida a Miranda nos sorprendió con una actuación estupenda. Desde el inicio, logró transmitir con profunda sutileza que Miranda era dueña de un conflicto.

Por su capacidad para llevar al público por esta transformación narrativa, que mantuvo la tensión hasta el final, Alanis Rose Manzano es digna de muchos laureles.

En esta reinterpretación, la relación entre Caliban y Miranda alcanzó un momento culminante en una escena de cautivadora belleza. Llena de misterio y sutil sensualidad, la conexión entre ambos personajes se desarrolló en forma profunda.

El sutil misterio, que resultó ser un vínculo romántico entre dos hombres, enriqueció la narrativa de la obra.

Los intérpretes de señas en los montajes de Cuarzo Blanco siempre serán coronados con laureles dorados: Ismael Joel Sánchez, Carla Alemán, Michelle Quiñones y Yariel Hernández: ¡Bravo!

Felicitamos al resto del equipo: Miguel Diffoot (voz grabada y en vídeo profesional); Marcelino Alcalá (coreografía); Javier Ortiz (asistencia y regiduría); Rafie Echevarría, Iconic Media (relaciones públicas); José Broco (fotografía publicitaria, arte gráfico y vídeos promocionales); Cristina Martínez (fotografía en función); Thaimy Reyes (audio descripción); Janicebel Alicea, TBAS (contabilidad).

Disfrutamos plenitud de “Yo, Próspero”, producción de Adriana Pantoja para Cuarzo Blanco, Inc., en su trigésimo sexto aniversario.


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